Dos formas autónomas dialogan hasta parecer atravesarse visualmente. El contorno de una se proyecta en la otra, generando una ilusión de transparencia y una tensión sutil entre separación y vínculo.
Dos formas autónomas dialogan hasta parecer atravesarse visualmente. El contorno de una se proyecta en la otra, generando una ilusión de transparencia y una tensión sutil entre separación y vínculo.
Modeladas a mano en gres refractario y cocidas a 1250 °C, las esculturas establecen un contraste entre el tono terracota mate y el blanco luminoso. Esta diferencia cromática refuerza la percepción de capas y subraya la sensación de que ambas formas comparten una estructura interna común bajo superficies distintas.
Más que representar dos cuerpos, la obra sugiere la coexistencia de dos presencias que habitan bajo una misma piel simbólica. Una reflexión silenciosa sobre el límite, la relación y aquello que permanece invisible pero esencial.
Pieza única.
General
Pieza blanca
Pieza color terracota